Amanda Briseida Nassri Vargas
Autor de correspondencia. Profesora Investigadora en el programa de Educación. línea de investigación: inclusión, educación especial, formación y práctica docente, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Mexico.
https://orcid.org/0000-0002-5811-1841
amanda.nassri@uacj.mx
Adriana Reyes Sánchez
Profesora Investigadora en el programa de Administración. línea de Investigación: Emprendimiento, Comunicación y Emprendimiento Familiar, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Mexico.
https://orcid.org/0000-0002-6135-4799
adriana.reyes@uacj.mx
Claudia Ivette Rodríguez Lucio
Profesora Investigadora en el programa de Publicidad. línea de investigación: Publicidad, Marketing y Comunicación, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Mexico
https://orcid.org/0000-0003-2760-4376
ivette.rodriguez@uacj.mx
RECIBIDO: 14/02/2024
ACEPTADO: 26/07/2024
PUBLICADO: 15/09/2024
| Cómo citar: Nassri Vargas, A., Reyes Sánchez, A., Rodríguez Lucio, C. (2024). Solidaridad Intergeneracional y Salud Mental en Educación Superior: Programas Intergeneracionales. Telos: Revista de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias Sociales, 26(3), 861-876. www.doi.org/10.36390/telos263.06 |
El presente trabajo utiliza un método reflexivo donde se busca hacer una mejora de las condiciones de los procesos de enseñanza y aprendizaje a partir de la práctica personal y la utilización de la teoría. Es así cómo se abordan los programas intergeneracionales basados en la solidaridad y el diálogo como una herramienta de apoyo para un problema que cada día es más evidente en las aulas y que repercute en las dinámicas propias de clase, así como en el rendimiento escolar del alumnado y en su salud mental. Cada día las cifras respecto a problemas como depresión, ansiedad y suicidio en jóvenes aumentan. Por ello se propone un acercamiento teórico y exploración del contexto, mediante el abordaje de los ejes básicos de la práctica reflexiva: escenario profesional, experiencia personal y reflexión, visualizando la viabilidad de programas intergeneracionales propuestos por las autoras abordados como un prototipo crítico-reflexivo a partir del cual sin duda quedan varias acciones y líneas de investigación a trabajar para lograr en un futuro la validación y creación de estos. Tomando como caso de estudio la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez donde se buscó tener un primer acercamiento a través de una propuesta conceptual lo anteriormente mencionado. Con este acercamiento teórico y abordaje de múltiples lecturas y enfoques desde la solidaridad intergeneracional, el diálogo y los programas existentes en otras partes del mundo, la evidencia desde la teoría permite pensar que la propuesta, desarrollo y aplicación de estos saberes concede a los docentes posicionarse como agentes activos de transformación y formación.
Palabras clave: Solidaridad, Diálogo, Intergeneracional, Programas, Educación Superior, Salud Mental.
This study is a reflexive method practice that pretends to improve the teaching-learning processes through experience and the use of theory. This is how intergenerational programs based on solidarity and dialogue are approached as a support tool for a problem that is evident in the classrooms and that has an impact on the class dynamics, as well as on the academic student's achievement and their mental health. Day after day, significant problems such as depression, anxiety, and suicide in young students are increasing. Therefore, it is proposed a theorical and exploration approach by addressing the axes of reflective practice: professional scenario, personal experience, and reflection, visualizing the viability of intergenerational programs proposed by the authors approaching as critical- reflective prototypes from which there are undoubtedly several actions and lines of research to work, to achieve the validation and creation of this in the future. Taking as a case study the Autonomous University of Ciudad Juarez, where we seek to have a first approach to make a proposal related to intergenerational programs at higher education Institutions. With this theorical approach and multiple readings from international solidarity, dialogue, and existing programs from other parts of the world, the evidence allows us to think that this knowledge's proposal, development, and application enable the teachers to position themselves as an active agent of transformation and formation.
Key words: Solidarity, Dialogue, Intergenerational, Higher Education Programs, Mental Health.
El término solidaridad, es un término abordado desde diversos enfoques y en distintas temporalidades, como menciona Moëne (2010) “La solidaridad se desprende de la naturaleza misma de la persona humana, indicando que los individuos no están solos, prefieren vivir acompañados porque el hombre, social por naturaleza, no puede prescindir de sus iguales ni tampoco intentar desarrollar sus capacidades de manera independiente” (p.51). Es de esta manera que se puede observar cómo a través de la historia la solidaridad ha jugado un papel socializador - concientizador, de organización y participación ciudadana mediante el cual se han gestado transformaciones y cambios importantes.
De aquí se desprende la solidaridad intergeneracional, como una vertiente que en los últimos años ha tenido una importancia significativa en función a la determinación y utilización de esta para abordar y tratar de subsanar problemáticas sociales que competen y afectan a todos. La solidaridad intergeneracional, busca mejorar el desarrollo social y mantener un estatus de bienestar, bajo la colaboración de los distintos grupos que conforman una comunidad, entendiéndolo bajo el término de generaciones las cuales se conforman por personas nacidas en una temporalidad similar y cuyas edades oscilan en periodos cercanos de tiempo. Koch (2022) menciona que “La solidaridad intergeneracional es absolutamente crucial. Sin un espacio donde pueda haber diálogo entre las generaciones mayores y jóvenes, no será posible desarrollar una cultura de paz que sea verdaderamente empática con las diferentes realidades y problemas que rodean a las diferentes generaciones” (párr. 10).
Si bien este término ha sido abordado mayormente para enfrentar el creciente fenómeno de envejecimiento que las estadísticas poblacionales evidencian y sin restar importancia a esta temática que sin duda es trascendental para el desarrollo y bienestar social, el presente trabajo surge como un ejercicio reflexivo basado en la formación y experiencia de quienes participan en él, tres docentes preocupadas por el panorama actual en donde las cifras en cuestión de salud mental en jóvenes estudiantes no solo son parte de una realidad y problemática social sino que están cada vez más presentes en el aula, afrontando nuevas circunstancias, las cuales están presentes en los procesos educativos originando un impacto en las Instituciones de Educación Superior (IES). Utilizando para ello la práctica reflexiva, modelo basado en lo propuesto por Domingo (2021), el cual es parte de un prototipo crítico-reflexivo o interpretativo y requiere de un giro epistemológico-metodológico, permitiendo desarrollar intervenciones del contexto para volver al docente un agente activo, con la intención de construir un cambio aprovechando la experiencia personal, analizando el escenario profesional y la reflexión que de esto se deslinde para generar propuestas que potencialicen el desarrollo de la práctica misma.
Utilizando como modelo la práctica reflexiva bajo el desarrollo de sus ejes básicos: escenario profesional, experiencia personal y reflexión, los cuales se describen de manera posterior y fueron abordados a partir de un estudio de caso el cual según Yin (1994) es:
“Una investigación empírica que estudia un fenómeno contemporáneo dentro de su contexto de la vida real, especialmente cuando los límites entre el fenómeno y su contexto no son claramente evidentes. (...) Una investigación de estudio de caso trata exitosamente con una situación técnicamente distintiva en la cual hay muchas más variables de interés que datos observacionales; y, como resultado, se basa en múltiples fuentes de evidencia, con datos que deben converger en un estilo de triangulación; y, también como resultado, se beneficia del desarrollo previo de proposiciones teóricas que guían la recolección y el análisis de datos” (p.13)
Siendo así un instrumento importante de investigación, en el cual se inspeccionan y detallan las conductas de los involucrados en el fenómeno estudiado, el caso de estudio abordado se llevo a cabo en la institución educativa de la cual se forma parte, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Se considera que, a partir del análisis y práctica reflexiva, se puede construir un contexto en donde se genere una mejora a través de la propuesta, desarrollo y aplicación de programas intergeneracionales en donde la adhesión de la solidaridad sea la base. La finalidad es crear intervenciones que logren la participación de un mayor número de participantes, para brindarles beneficios a varios grupos de edad, es una necesidad actual.
La situación demográfica en las instituciones universitarias expone una realidad en donde se visualiza una gama de generaciones compartiendo espacios de aprendizaje. Este fenómeno de intergeneracionalidad ha sido estudiado a profundidad en espacios familiares y empresariales. Así también existen estudios sobre programas intergeneracionales educativos enfocados en la inclusión del adulto mayor. Sin embargo, la intergeneracionalidad se presenta en la comunidad universitaria en la relación docente – estudiante, donde la brecha generacional está presente y ello permea con gran influencia en la formación profesional. Por esta razón, en esta investigación es importante identificar la intergeneracionalidad en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez con el fin de definir si el establecimiento de programas basados en la solidaridad intergeneracional puede beneficiar a los alumnos a contener y manejar de una mejor manera las complicaciones en su salud mental manifestadas con mayor frecuencia en los últimos años.
La intergeneracionalidad es un fenómeno que se presenta tanto en familias, empresas e instituciones educativas, donde un grupo de personas de diferentes generaciones comparte ideas, costumbres, valores o espacios. Según Beltrán y Rivas (2013) recomiendan abordar el concepto de intergeneracionalidad más allá de la interacción que se genera entre individuos de diversas generaciones por coincidencia en el mismo espacio, sino también, la contribución de las relaciones intergeneracionales para las personas involucradas y su repercusión en la sociedad. En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2023), en el marco del Día de la Juventud del año 2022, inició un movimiento para subrayar la intergeneracionalidad y su impacto para lograr comunidades inclusivas que practiquen convivencias pacíficas con respeto y entendimiento de las diferencias existentes.
Por otro lado, la intergeneracionalidad implica la existencia de diversas generaciones interactuando en un espacio, donde se perciben características diferentes en cada generación. La Tabla 1 muestra las características demográficas de cada generación según Ancin (2018):
Tabla 1. Características demográficas por generación
| Generación | Rango de Nacimiento | Rango de edad |
| Baby boomers | 1946 a 1964 | 78 a 60 |
| Generación X | 1965 a 1980 | 59 a 44 |
| Millenials | 1981 a 1996 | 43 a 28 |
| Generación Z | 1997 a 2012 | 27 a 12 |
Nota: con base en Ancin (2018)
Según la unidad de transparencia de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, la institución cuenta con 2,356 docentes cuya edad oscila entre los 33 a los 79 años (ver Tabla 2):
Tabla 2. Características demográficas por generación
| Edad de docentes | Generación | Porcentaje |
| 60 años o más | Baby boomers | 12% |
| 50 a 59 años | Generación X | 25.3% |
| 40 a 49 años | Generación X y Millenials | 38% |
| 30 a 39 años | Millenials | 24.7% |
Nota: con base en información de UACJ- EN CIFRAS (2023).
Por otro lado, de acuerdo con los datos de la Dirección General de Planeación y Desarrollo Institucional / Subdirección de Planeación de la Competitividad Académica de la UACJ, (ANUARIO ESTADÍSTICO 2021-2022) la institución cuenta con 7,268 estudiantes de nuevo ingreso, distribuida en los siguientes rangos de edad, la cual se muestra en la Tabla 3:
| Edad de estudiantes | Generación | Porcentaje |
| Menores de 18 años | Generación Z | 13.40% |
| Entre 18 a 19 años | Generación Z | 59.19% |
| Entre 20 a 24 años | Generación Z | 14.85% |
| Mayores de 25 años | Generación Z y Millenials | 12.54% |
Nota: con base en información de (UACJ- ANUARIO ESTADÍSTICO 2021- 2022).
Así entonces, se observa que existe una intergeneracionalidad en esta comunidad de acuerdo con las edades de docentes y estudiantes de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez durante los procesos formativos universitarios. En relación con lo abordado, surge la necesidad de investigar la forma en que la solidaridad intergeneracional influye en los universitarios, específicamente en el aspecto de la salud mental. En este sentido, Leite y França (2016) mencionan la importancia de enfocar investigaciones con enfoque en educación y relaciones intergeneracionales. Así pues, el estudio de la intergeneracionalidad beneficia a la sociedad para que se beneficie de la ventaja del conocimiento sobre tener varias generaciones conviviendo en el mismo lugar (en este caso instituciones de educación superior). Por un lado, el conocimiento y experiencia de las generaciones de los docentes y por el otro, la disposición y juventud de las generaciones más jóvenes, logrando un trabajo en equipo.
La solidaridad intergeneracional, es un patrón propuesto para romper la brecha generacional y trabajar de forma conjunta logrando un mejor entendimiento, el cual se genera debido al diálogo intergeneracional. Según Martínez et.al (2024), debido a los retos demográficos intergeneracionales, es necesario desarrollar nuevas modalidades para trabajar y convivir en armonía y participación entre individuos de diferentes edades, para así poder compartir experiencias, capacidades y competencias a través del apoyo bidireccional y la capacidad de transferir capacidades.
En una sociedad en constante transformación, resulta necesario que las instituciones de educación superior contribuyan en la formación de futuros ciudadanos y profesionales. Y, por otro lado, enfrentan el desafío de perfilar egresados con valores y atributos que contribuyan a la sociedad.
Por lo anterior, es necesario aplicar el diálogo intergeneracional, que propicia un acercamiento generacional cultural y permite compartir tradiciones, comportamientos y opiniones, produce una aproximación cultural entre distintas edades, y contribuye al intercambio de tradiciones, modos de comportamiento mediante propuestas de educación intergeneracional que permita desarrollar los cuatro pilares básicos para una educación eficaz en la vida, siendo estos: orientar a vivir, enseñar a conocer, instruir a hacer y enseñar a ser. (Heredia y García, 2018).
Desde ese punto se considera importante la formación y el diálogo entre distintas generaciones (jóvenes y adultos) buscando la mejora colectiva dentro de una asignatura, logrando desarrollar cambios en aras de una mejor educación, permitiendo a las generaciones una comunicación bidireccional que permita la oportunidad del aprendizaje constante y continuo, así como motivar su iniciativa educativa. (Heredia y García, 2018).
Como educadores de nivel superior, es primordial construir una comunidad inclusiva y solidaria. De tal modo que se consideren a las generaciones mayores (quienes son susceptibles a ser excluidos) y jóvenes en el mismo nivel de inserción y justicia. El encuentro tiene el fin de comprender y respetar el modo de pensar y actuar del otro a través de una convivencia armónica, lo que provocará potenciar los valores y mejorar los procesos educativos a nivel superior.
Ahora, desde la perspectiva educativa, se considera necesario y pertinente la puesta de programas de educación intergeneracional a fin de romper brechas posibilitando un mayor acercamiento como primer paso a la solidaridad intergeneracional.
Es así que se aborda el proceso educativo y los actores que participan en él, “el debate en torno a las relaciones entre Sociedad, Educación y Desarrollo se lleva a cabo en momentos en que la humanidad requiere de la toma de decisiones para asumir una actitud proactiva y de preparación para la construcción de un futuro colectivo” (Díaz y Alemán, 2008). Cuando se aborda el término educación se tienen asociaciones implícitas en donde la idea de avance y progreso están intrínsecamente vinculadas. Al educar se busca que los individuos desarrollen capacidades y habilidades que les ayuden a comprender su realidad y que de manera posterior se puedan convertir en agentes de cambio.
Según Díaz y Alemán (2008) “el proceso educativo implica la preparación para transformar una realidad desde los conocimientos, habilidades, valores y capacidades que se adquieran en cada etapa y a lo largo de la vida” (p.3). Este procedimiento en las IES tiene un compromiso ineludible respecto al entorno actual en donde los efectos que se generan a partir de ello son palpables y significativos.
Los institutos de educación son lugares de riqueza intergeneracional, donde se presenta el conflicto o la cooperación, convirtiéndose en un enjambre de culturas generacionales. En la vida escolar, los docentes y los estudiantes comparten ideologías, actitudes, representaciones sociales, valores etc. No obstante, estos procesos no pueden ocurrir uno sin el otro, ya que la construcción social del sujeto ya sea individual o colectiva no puede ser separada. En el transcurso de interacción entre estos actores, surgen dinámicas de poder incidentales tanto en las esferas comunicacionales como las afectivas, constituyéndose complejos lazos entre estos actores del proceso educativo (Carvajal et. al;2020).
Toda experiencia educativa comienza con el desarrollo de un ambiente de aprendizaje respetuoso, amable y solidario, incluso afectivo (Dussel, 2006), en el que estudiantes, docentes y demás actores involucrados puedan construir experiencias formativas y humanizadoras (Freire, 2010).
Por lo anterior, en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, a través del Modelo Educativo establecido en el 2020 , destaca la importancia del perfil de los docentes cuya finalidad es el facilitar el proceso de aprendizaje, para desarrollar la mejor calidad académica el perfil de egreso del estudiante en las asignaturas que tenga a su cargo, a través de estrategias y técnicas de aprendizaje adecuadas al proceso educativo adoptado por la institución. (MEV-UACJ, 2020; p. 130).
El perfil docente consta de 4 requerimientos de los cuales se desglosa:
La docencia (atención y cargo de asignaturas según su disciplina),
La Investigación (pertenencia a cuerpos colegiados),
La Gestión (actividades de índole académico- administrativas) y
La Tutoría (el acompañamiento a estudiantes durante su trayecto académico).
Se considera que el docente es el principal participante en el proceso educativo ya que es responsable del Modelo Educativo de la institución y, por tanto, de la calidad del egresado en términos de conocimientos, habilidades y valores, especialmente los relacionados con su asignatura. Entre los requerimientos más importantes del perfil, el docente realiza una interacción constante con docentes a fin de mejorar el desarrollo curricular, así como velar por el bienestar académico estudiantil entre otras, (MEV-UACJ, 2020; p. 137).
En cuanto al perfil del estudiante, la UACJ, destaca tres componentes:
Valores: Responsabilidad y honestidad Académica, ética profesional, justicia y búsqueda de la calidad.
Habilidades: Razonamiento, manejo de la información, comunicación asertiva, aplicación del conocimiento, trabajo en equipo y mejoras de su entorno.
Conocimientos: en el campo de su profesión y aquellos requeridos para realizar con éxito la práctica de su carrera. Además de poseer conocimientos administrativos y numéricos, así como una identidad regional e internacional.
Para finalizar sus estudios profesionales los alumnos de la UACJ habrán desarrollado las habilidades necesarias para trabajar en equipo, obtener una visión de futuro, tomar decisiones, ser emprendedores, solucionar problemas, investigar, innovar y cambiar su entorno, administrar personas y tareas, así como para ser líderes (MEV- UACJ, 2020; p. 90-92).
La salud mental se define como una condición de bienestar en la que las personas reconocen sus habilidades, haciendo frente al estrés normal de la vida, trabajando de forma fructífera y productiva, contribuyendo a sus comunidades. (Gobierno de México, 2022).
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental se define como un estado de completo bienestar físico, mental, social y, no solo la ausencia de enfermedades o afecciones. El bienestar subjetivo, autonomía, competencia, dependencia intergeneracional y reconocimiento de la capacidad de realizarse tanto intelectual como emocionalmente, son conceptos de salud mental (OMS; 2020).
De lo anterior, se estima que alrededor del 17% de las personas en México tiene al menos un trastorno mental y una de cada cuatro lo experimentará en algún momento de su vida, (INCyTU, 2018), siendo la depresión, el estrés y la ansiedad los más comunes.
Uno de los trastornos mentales más frecuentes es la depresión, el cual se caracteriza por la presencia de tristeza, desinterés o falta de placer, sentimientos de culpa, falta de apetito y autoestima, así como la sensación de cansancio y falta de concentración, (OMS, 2021). La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) encontró que al menos un 15.4.% de la población en edad productiva (18-64 años) experimenta síntomas y signos de depresión siendo este más latente en las mujeres que en los hombres (INEGI, 2021).
Mientras tanto, para el Instituto Mexicano del Seguro Social, el término de ansiedad alude a un estado emocional no placentero acompañado de cambios somáticos y psicológicos, que pueden presentarse como una reacción adaptativa o como un síndrome que acompaña a una variedad de padecimientos médicos y psiquiátricos (IMSS, 2019). Por tal referente, la ansiedad en México va desde un 19.3% de la población quienes padecen síntomas de ansiedad severa en contraste a un 31% que refieren presentar síntomas mínimos, es decir, no requieren de una atención inmediata, siendo este el segundo padecimiento más frecuente (INEGI- ENBIARE, 2021).
Por otra parte, en lo que respecta al estrés, es considerado como una reacción fisiológica que prepara al organismo para la acción, poniendo el sistema biológico en alerta (conformando también, parte de los síntomas de la ansiedad) (OMS, 2021). Tan solo el 6.5% de la población adulta reportó sentir estrés cuya prevalencia se establece en un rango de 18-29 años en hombres y mujeres (INEGI-ENBIARE, 2021).
Estos problemas de salud mental se han evidenciado fuertemente entre los estudiantes universitarios siendo una de las principales causas de enfermedad entre estos. Diversos estudios avalan que, en general, los estudiantes de carreras de alta demanda (casos como medicina, derecho, administración entre otras) se encuentran más expuestos al estrés que la población estudiantil en general. La matrícula estudiantil de la UACJ es de 36.524 estudiantes, de los que 20.474 son mujeres y 16.050 hombres divididos entre niveles de pregrado y posgrado, de entre 18 y 29 años. (UACJ, 2023).
Según los Servicios de atención psicológica SUAPSI (ver en la imagen 1) de la institución señaló haber atendido cerca de 661 casos por depresión severa y ansiedad (192 hombres y 469 mujeres), la mayoría de los estudiantes pertenecientes a programas como medicina y administración, a su vez, se cuenta con una lista de estudiantes en espera para ser atendidos de 200 (SUAPSI -UACJ; 2023).
Estas cifras reflejan sólo una parte de la problemática presentada pues según el informe Así Estamos Juárez (2023) la salud mental es un tema que debe convertirse en foco de atención para las autoridades, ya que entre los años 2021 y 2022 el porcentaje de personas que intentó suicidarse aumentó en 8 por ciento.
Imagen 1. Intentos de Suicidio, Ciudad Juárez.
Nota: Cifras del Informe Así Estamos Juárez, 2023, p.21
Para quienes están frente a grupo en el aula es más que evidente la afectación de esta problemática y como aqueja a los estudiantes en el día a día. Por ello la importancia de intervenir desde el propio contexto y profesión.
A continuación, partiendo del modelo de la práctica reflexiva en nuestro contexto, se propondrá el desarrollo de programas intergeneracionales basados en la solidaridad para apoyar las problemáticas de salud mental evidenciadas. “La práctica reflexiva constituye hoy una opción formativa innovadora que articula profunda y significativamente el conocimiento teórico y el conocimiento práctico en los docentes que buscan mejorar su desempeño profesional” (Domingo, 2021, p.5).
“La práctica reflexiva es un modelo de aprendizaje profesional cuyos elementos principales de partida son las experiencias de cada docente en su contexto y la reflexión sobre la propia práctica. Se trata de una opción formativa que parte de la persona y no del saber teórico, que tiene en cuenta la experiencia personal y profesional para la actualización y mejora de la tarea docente. Este modelo formativo, además de profundizar en el conocimiento de la materia, la didáctica y la pedagogía, pretende también que el profesorado sea capaz de auto formarse al convertir la reflexión en y sobre la práctica en un hábito consciente que se integra en la profesión” (Domingo, 2017, p. 34)
La práctica reflexiva se sostiene sobre tres ejes primordiales como se muestra en la figura 1. “Ejes básicos de la practica reflexiva” que establece Domingo (2021):
Figura 1. Ejes básicos de la Práctica Reflexiva
Nota: Domingo (2021).
Según el Consorcio Internacional para los programas internacionales (Domínguez, 2012), explica que éstos son un ejercicio de interacción voluntaria e intencional entre personas de diferentes edades, en el cual existe comunicación cercana y una actividad cooperativa y valiosa.
El contenido de los programas intergeneracionales debe presumir de ciertas características para ser exitoso, de acuerdo con la UNESCO (2000) citado por Hatton-Yeo, A., & Ohsako, T. (2001) se establece que:
Derivado de esto, es posible proponer la realización de un programa intergeneracional basado en la solidaridad intergeneracional como parte de una solución a problemas en salud mental de los estudiantes universitarios. Según la Guía de Programas Intergeneracionales realizada por la IMSERSO en 2010 citado por Martínez et. al (2010), los beneficios de trabajar programas a favor de la solidaridad intergeneracional son los siguientes:
[…]En las generaciones jóvenes: el incremento del sentimiento de valía, autoestima y autoconfianza, menor soledad y aislamiento, acceso al apoyo de adultos durante momentos difíciles, aumento del sentimiento de responsabilidad social.
La solidaridad intergeneracional, permite un desarrollo colaborativo en la relación docente–alumno, al intercambiar ideas y puntos de vista mediante conocimiento compartido.
El programa intergeneracional propuesto está dirigido con el propósito de prevenir y dar control a los problemas de salud tales como: ansiedad, estrés y la depresión. Así como lo indica Generations United (2021) las personas que han participado en programas intergeneracionales tienen mejoras en la salud física, cognitiva y mental, lo cual se refleja en un mayor sentido de pertenencia y conexión con otras personas de distintas edades.
En la UACJ, se ha identificado el programa de acompañamiento a los estudiantes durante su carrera universitaria, el cual será analizado en un ejercicio para evaluar cuales son las adiciones que se proponen para convertirlo o bien proponer al a par un programa intergeneracional.
El Programa Integral de Tutorías y Trayectorias Académicas conocido como (PITTA), denomina al personal académico, como tutor (a) para informar, guiar y orientar a los y las estudiantes sobre:
⦗…⦘uno de los principales objetivos que la tutoría persigue es el de aumentar las tasas de retención, aprobación, egreso y titulación de la comunidad estudiantil.
Las modalidades de tutoría son: individual (comunicación entre docente - estudiante), grupal (comunicación entre docente - estudiantes) y de guardia (apoyo especializado por parte del docente). Según la información del portal UACJ comunica, se atienden 14479 estudiantes en el programa, ya sea por asesoramiento académico o por tutoría de necesidades personales.
El programa que se busca proponer, a diferencia del PITTA, es un programa activo en todo momento en aula, sin necesidad de acordar citas. El programa que se plantea llevar a cabo es a través del diálogo intergeneracional entre docente y el grupo de estudiantes que reciben su clase durante la primera, intermedia y sesión final del semestre:
Según Jarrot (2011) existen trece prácticas para el trabajo intergeneracional de calidad, los cuales serán parte del programa propuesto en esta investigación:
La propia experiencia como docentes de instituciones de educación superior permite que seamos conscientes a través de las vivencias adquiridas de retos, obstáculos, áreas de oportunidades y ventajas con las que se cuentan dentro del aula, como menciona Fontanilla (2021):
“La propia experiencia es el mejor camino para aprender, de otra manera, no sería nuestro aprendizaje, sino el que han desarrollado otras personas que vivieron experiencia parecidas, somos protagonistas de nuestra historia, solo a través de nuestras vivencias aceptamos los errores o fallos, sacamos conclusiones y seguimos adelante, lo que significa, que aprender es avanzar y crecer en sí mismo, sopesando las circunstancias, obstáculos y reflexionado en cada acto que realizamos, de esta manera, vamos descubriendo y experimentando la esencia de la curiosidad, y en consecuencia, de la vida.” (p.657).
La UACJ, es una institución educativa de índole pública que con 50 años desde su creación se ha establecido como un agente transformador, con alto liderazgo que busca contribuir al avance de su entorno a partir de la ciencia, la tecnología, las humanidades, la cultura y las artes, así como satisfacer las exigencias de la educación superior del estado de Chihuahua con equidad y excelencia, convirtiéndose en un referente a nivel nacional, a través de múltiples acreditaciones de programas. Cuenta con una infraestructura de primer nivel reflejada en cuatro institutos y una división multidisciplinaria, complejos deportivos, centros de lenguas, así como instalaciones en donde se brindan servicios de bienestar físico y emocional.
La UACJ busca que su personal docente sea altamente competitivo, alcanzando altos índices de certificación del Programa para el Desarrollo Profesional Docente (PRODEP) perteneciente al gobierno federal el cual coadyuva a que las universidades a través del apoyo a programas integrales impulsen la calidad de su capacidad y la competitividad académica, de igual manera se tienen indicadores sobresalientes de docentes pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNI) lo cual es un referente de quienes se encuentran frente a grupo en las aulas.
No obstante, los cambios sociales vividos a nivel mundial han impactado a todos de diversas maneras, trayendo consigo beneficios sobresalientes aunados al desarrollo de nuevas tecnologías y entornos digitales, pero también retos de generaciones llenas de desconocimiento y otras tantas inmersas en dinámicas altamente tecnológicas. Esto sin duda ha representado un reto, que se acentuó a partir de la pandemia COVID 19 en donde abruptamente se tuvo que migrar a lo digital y donde la adaptación a nuevas plataformas de enseñanza fue de manera inmediata, si bien es cierto, que el desafío fue grande el empeño fue mayor y se lograron establecer dinámicas bajo las cuales el impacto negativo se buscaba fuera el menor.
Todos estos cambios vertiginosos vividos en los últimos años o quizá en las últimas décadas han desatado problemáticas que en ocasiones se demeritan por no ser visibles como las correspondientes a la salud mental, las cuales sin duda han hecho mella en los procesos tanto de la enseñanza como del aprendizaje y de las cuales se debe trabajar cada vez de manera más presente en las aulas.
Para quienes están frente a grupo esto ha representado todo un desafío y reto, ya que no se cuenta con las habilidades y aptitudes para lidiar con una serie de situaciones ajenas propiamente a la formación profesional pero presentes en el quehacer diario. Esto ha representado una preocupación que buscamos se convierta en una ocupación, es decir, se busca que a través de lo que cada vez es más evidente, de diversas experiencias situadas en el aula de mayor o menor complejidad, de la cada vez más necesaria falta de compresión de los fenómenos que atañen a los jóvenes correspondientes a su bienestar emocional y salud mental se busquen acciones cuyo curso ayuden a solventar estas necesidades más presentes convirtiendo los contextos en áreas de oportunidades aprovechables para lograr establecer contextos de tranquilidad en donde la solidaridad y el diálogo entre generaciones sea la base para la construcción de programas intergeneracionales.
Si bien es cierto que las problemáticas de salud mental que atañen las aulas son cada vez más evidentes, y más complicadas de ignorar, puesto que incluso estadísticas duras son reflejo de ello, esto representa un gran reto para quienes somos partícipes y actores directos de los procesos de enseñanza- aprendizaje en las Instituciones de Educación Superior.
A través de este primer acercamiento teórico y abordaje de múltiples lecturas y enfoques desde la solidaridad intergeneracional, el diálogo y los programas existentes en otras partes del mundo, la evidencia desde la teoría permite pensar que la propuesta, desarrollo y aplicación de estos saberes concede a los docentes posicionarse como agentes activos de transformación y formación. Es decir, la posibilidad de crear una mejora existe, por tal motivo en el presente trabajo se intenta realizar una aproximación a la posibilidad de construcción de un programa intergeneracional basado en la solidaridad y el diálogo; sin embargo también se es consciente de que los desafíos no son pocos, tenemos enfrente la resistencia por generaciones, el desconocimiento o demérito de las circunstancias no visibles, las burocracias institucionales, que quizá vuelvan el camino un tanto espinoso, sin embargo se confía en el compromiso docente, en la vocación presente de quienes han decidido ser parte de este engranaje educativo y en la disposición y apoyo siempre presente por parte de la institución.
Las circunstancias que se deben considerar son múltiples y se trabajará en ello para volver esto un hecho que, no solo quede escrito en teoría sino repercuta en programas aplicados que permitan favorecer las dinámicas y procesos educativos.
El presente trabajo se ha quedado en un primer acercamiento como una investigación exploratoria, pues si bien es cierto que existen Programas Intergeneracionales establecidos en algunas otras partes del mundo, a nivel nacional no encontramos un ejercicio que permitiese observar la aplicación de esto en el contexto propio; ni tampoco un programa basado en la solidaridad intergeneracional, usada en otras problemáticas sociales como el envejecimiento pero no en la problemática sugerida dentro de este escrito.
Consideramos que la presente investigación ha permitido que no solo se tenga un crecimiento desde el conocimiento, sino desde la docencia misma, ya que permite posicionarnos como primer paso para efectuar una mejora en el quehacer que se realiza diariamente. El presente trabajo también permite visibilizar una problemática existente conocida a voces, pero ignorada cada vez que se es posible como lo es la salud mental y el impacto en los estudiantes de las IES. Consideramos que sin duda es necesario continuar el proceso que se requiera para lograr no solo una propuesta conceptual sino una aplicación que permita a través del diálogo y la solidaridad entre generaciones el desarrollo de pautas que coadyuven en la incidencia de problemas de la salud mental manifestadas dentro del aula y los procesos educativos de los cuales se es parte.
Es así como quedan vertientes pendientes de abordar y líneas de investigaciones futuras que sin duda se deben continuar de manera posterior, como lo son ejercicios de gestión con la institución que permiten implementar programas piloto en donde se genere un ejercicio de indagación que permita observar la implementación y sus repercusiones dentro de los procesos de enseñanza-aprendizaje y las implicaciones para docentes y estudiantes.
No declaran conflictos de interés.
| Autor | Concepto | Curación de datos | Análisis/ Software | Investigación / Metodología | Proyecto/ recursos / fondos | Supervisión/ validación | Escritura inicial | Redacción: revisión y edición final |
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No financiado.
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