Elsa Graciela Rivera-Herrera
Licenciada en Enfermería por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Magíster en Gestión académica Universitaria por la Universidad Nacional de Chimborazo. Magíster en Salud Pública, Mención Enfermería Familia y Comunitaria por la Universidad Nacional de Chimborazo. Docente en la Universidad Nacional de Chimborazo, Riobamba – Ecuador.
https://orcid.org/0000-0002-9838-4078
grivera@unach.edu.ec
RECIBIDO: 01/06/2024
ACEPTADO: 27/08/2024
PUBLICADO: 15/09/2024
| Cómo citar: Rivera-Herrera, E. (2024). Competencias investigativas en docentes de ciencias de la salud. Telos: Revista de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias Sociales, 26(3), 1076-1095. www.doi.org/10.36390/telos263.18 |
La docencia es una labor que suele requerir la investigación científica pues, a partir de ella, no solo se fortalece el conocimiento en el área de desempeño docente sino, el desarrollo de estrategias pedagógicas. Considerando estas ideas, en este artículo se ha propuesto como objetivo general, caracterizar las competencias investigativas de los docentes de Ciencias de la salud en universidades de Ecuador. En su orientación metodológica, se trata de una investigación descriptiva, con un diseño documental que recurre a las bases de datos conocidas, entre ellas, Dialnet, Google Académico y, Scielo. Así, se seleccionan autores e investigaciones respecto a las dimensiones de las competencias investigativas docentes, es decir, investigaciones, publicaciones, experticia metodológica y, alfabetización digital. Posteriormente, se presentan los resultados en cuadros categoriales o matrices analíticas que contrastan los elementos teóricos con algunas realidades de universidades del país, específicamente en el área de la salud. Entre los hallazgos que arrojó el estudio, se precisa la necesidad de fortalecer las competencias investigativas de los docentes, en función de su producción científica, el número de publicaciones y, su tarea en cuanto al forjamiento de los perfiles estudiantiles que tengan a su cargo en el aula. Se concluye con la proyección del perfil docente deseado, en cuanto a las habilidades para la investigación en el campo de la salud, que es pertinente potenciar en centros de educación superior del Ecuador.
Palabras clave: competencias investigativas, ciencias de la salud, técnicas de investigación, competencias digitales, producción científica.
Teaching is a task that usually requires scientific research because, from it, knowledge is strengthened not only in the area of teaching performance but also in the development of pedagogical strategies. Considering these ideas, this article has proposed as a general objective, to characterize the research competencies of Health Sciences teachers in universities in Ecuador. In its methodological orientation, it is descriptive research with a documentary design that uses known databases, including Dialnet, Google Academic, and Scielo. Thus, authors and research are selected concerning the dimensions of teaching research competencies, that is, research, publications, methodological expertise, and digital literacy. Subsequently, the results are presented in categorical tables or analytical matrices that contrast the theoretical elements with some realities of universities in the country, specifically in the health area. Among the study findings, the need to strengthen teachers' research skills is specified based on their scientific production, the number of publications, and their task in terms of forging the student profiles they are in charge of in the classroom. It concludes with the projection of the desired teaching profile, in terms of skills for research in the field of health, which is pertinent to promote in higher education centers in Ecuador..
Key words: research skills, health sciences, research techniques, digital skills, scientific production.
Uno de los componentes del quehacer universitario se asocia con el perfil de investigadores que deben mostrar y, fortalecer constantemente los profesores. Investigar es una actividad inherente al docente, pues, difícilmente se pueda orientar acertadamente en un aula de clases, sino se está actualizado en cuanto a las disciplinas científicas. De hecho, la sociedad del siglo XXI ha sido calificada como sociedad de la información o del conocimiento, esto último sugiere un énfasis en la necesidad del talento y la creatividad humana como condiciones necesarias para el progreso social y económico de los países (Alcivar et al., 2023; Cárdenas, 2019).
Así mismo, el desarrollo de la docencia universitaria, independientemente del área que se trate, está vinculado estrechamente a los procesos de producción de conocimiento y la formación del talento humano. Desarrollar competencias investigativas se traduce en una acción que se orienta a la calidad educativa, en el marco de los desafíos que impone la sociedad del momento (Fuster, 2020). Hacia allí deben apuntar en América Latina las instituciones de educación superior, sobre todo en atención a una realidad social, política y económica altamente volátil que, a estas alturas, pareciera dejar poco margen para los equívocos o los ensayos, cuando de modelos universitarios se trata.
Tal como sugiere Andino (2020), basta mirar alrededor para darse cuenta del papel protagónico que debe asumir la docencia universitaria en la generación de conocimiento científico-técnico puesto que, a medida que este vaya teniendo una mayor importancia social, la universidad, habrá de desempeñar un rol fundamental, fortalecido desde la docencia y la capacitación de los estudiantes. Unos y otros, deben ensanchar el potencial creativo e innovador, en aras de consolidar los talentos y la promoción del desarrollo sociohumanistico.
En esta perspectiva, se reconocen las debilidades que tiene la enseñanza en las instituciones de educación superior, en cuyos espacios hay, en la actualidad, una fuerte preocupación por el egreso de profesionales en términos cuantitativos pero con menos énfasis en el aspecto cualitativo (Molina et al., 2017). En tanto, la iniciativa de esta investigación, se inscribe en el esfuerzo por realzar la tarea de largo aliento, que compete a quienes dirigen las políticas científico técnicas a nivel de cada país, para el apoyo económico y logístico al momento de emprender y culminar proyectos de investigación en cada área del conocimiento, ya sea dentro o fuera de los currículos universitarios.
Para Arzuaga et al., (2022), en el contexto latinoamericano, se ha intensificado la preocupación de las instituciones universitarias, en cuanto a la necesidad que tienen los docentes de actualizar constantemente sus herramientas y destrezas investigativas. Países como Colombia y Cuba, presentan, según estos autores, un nivel alto de estudios relativos al tema, demostrando que hay una intencionalidad de las casas de estudios superiores, de mantener una planta docente que supere el espacio limitado del aula de clases y, a partir de la producción de conocimiento, impacte sobre el entorno en que se encuentran estas instituciones.
En lo que respecta a Ecuador, la producción científica, es una de las tareas fundamentales de los docentes y desde trabajos como este se busca despertar el interés por esa función y su contribución con los planes de desarrollo nacional y. la formación del talento humano. No obstante, de acuerdo con Balladares et al., (2020) la tarea investigativa, se ha mantenido, relativamente frenada en las últimas décadas en el país. Algunos estudios que han profundizado en el tema, “han revelado una escasa elaboración de artículos científicos entre las IES ecuatorianas a nivel nacional e internacional. Así mismo, han denotado una escasa aportación al campo científico y al desarrollo de la sociedad” (p.127).
La calidad de la educación universitaria también se refuerza, en la medida en que los profesores crean redes de producción de conocimiento, en virtud de sus áreas de influencia investigativa. Se trata de formar un sistema transdisciplinario integral y complejo en el que cada función es recurso para la otra (Rodríguez, 2024). en el aula, los profesores tienen la obligación de reinventarse, en atención a los cambios acelerados que se viven sobre todo en el campo de la información y la tecnología, pues se enfrenta a una serie de retos que provienen del proceso de globalización del conocimiento y sus fuentes.
En ese marco de reflexión y acción, desde este artículo se aborda el tema orientados por el objetivo de caracterizar las competencias investigativas de los docentes de Ciencias de la salud de varias universidades de Ecuador. Considerando ese propósito, se realiza una investigación descriptiva, con un diseño documental que recurre a las bases de datos conocidas, entre ellas, Dialnet, google académico. Así, se seleccionan autores e investigaciones respecto a las dimensiones de las competencias investigativas docentes, es decir, investigaciones concluidas, publicaciones, niveles y tipo de competencia metodológica, alfabetización digital entre otras.
La formación por competencias
El enfoque de la formación por competencias, aunque ya tiene cierto tiempo en el debate educativo, sigue sin perder vigencia y, por el contrario, se alimenta cada día más, en virtud de la complejidad de las sociedades actuales, en la que los talentos, las exigencias del trabajo y, la transnacionalización de las oportunidades de empleo, permean el proceso de enseñanza aprendizaje, en todos los niveles de la educación formal. “La conceptuación de las competencias implica también la necesidad de tomar en consideración las tareas, los resultados o los cometidos del trabajo, las características de las personas que lo realizan e, incluso, la combinación de esas características” (Incháustegui, 2019, p. 58).
Igualmente, según los planteamientos de López (2018), el concepto de competencia es polisémico y su comprensión se puede ubicar, inicialmente en dos áreas diferenciadas: la laboral y la pedagógica. Visto de esa manera, la vinculación de las competencias con el ámbito laboral, desvirtúa, en principio, la posibilidad de aplicar el enfoque por competencias, en los primeros niveles educativos, incluso en el nivel de educación básica. No obstante, al considerar las bases teóricas de las competencias, se resignifica el enfoque, puesto que la experiencia laboral, resultaría el espacio de concreción, para el despliegue de las habilidades, conocimientos y destrezas, fortalecidos en el ínterin de la formación educativa.
Es el caso que los niños, niñas y adolescentes, ubicados en la educación primaria y básica, parecen quedar fuera de la concepción originaria de la formación por competencias, dada su inclinación hacia la capacitación laboral, algo que parece lejano de los prescolares o, la educación primaria. No obstante, autores como Bracamonte y Siraide (2022), profundizan en lo útil que puede resultar la aplicación de este enfoque, en el contexto de la educación primaria, destacando, su pertinencia en el desarrollo de competencias relativas a las habilidades comunicativas y del pensamiento lógico-matemático.
Por otra parte, la formación por competencia es un modelo pedagógico que, originalmente presenta una mayor pertinencia en la educación superior. De hecho, parte de las críticas o resistencia que ha tenido el enfoque, derivan de su percepción negativa, entre aquellos que aluden a su tendencia liberal o, de alianza con los grupos de poder, quienes demandan, mano de obra barata. Por el contrario, quienes defienden el modelo, lo asumen como un proceso complejo que busca la trascendencia de los fundamentos epistemológicos del saber, hacia lo que es su ejercicio práctico pero, sin menoscabo de la reflexión integral acerca de las fuentes del conocimiento.
En el ámbito de la educación superior, la formación por competencia se ha diversificado de tal manera, que puede ser clasificada o distinguir “entre competencias específicas, que son las que permiten al egresado iniciar su desempeño laboral en el ámbito profesional y competencias generales, las cuales permiten el desarrollo de los estudiantes en lo personal, interpersonal y social” (Cayambe et al., 2018, p. 142), según esta idea, los autores consideran que los estudiantes, incluso antes de egresar como profesionales, necesitan capacidades integrales puesto que, todo profesional, al incorporarse al sistema laboral, construye espacios de interacción social, en los que su personalidad es importante.
Respecto a las competencias profesionales y, atendiendo al objetivo de este artículo, cuando se trata de la educación universitaria, es importante el desarrollo del espiritu crítico e investigativo. Toda carrera, forma para desempeñar idoneamente una profesión, si embargo, entre el tiempo en que se hace el curriculum, el tiempo que se ejecuta ese plan de estudio en las aulas y, la incursión laboral, los conocimientos y técnicas pueden cambiar. Por esta razón, el perfil de investigador, es esencial para todos los estudiantes de educación superior, hay que transmitir esa vocación, desde las actividades pedagógicas, porque la construcción del aprendizaje, no culmina al recibir un título.
Las competencias profesionales, requieren un proceso de retroalimentación constante que busca precisamente, mantener al día el currículo, ante la velocidad que muestran los cambios socioculturales y empresariales en la actualidad. Está claro que a simple vista, las competencias para el perfíl de investigador, en un estudiante, aunque sea parte de los planes de estudio, no capacita para oficios particulares, es por eso que algunos autores (Tejada y Ruiz, 2016), plantean la evaluación de las competencias que se pretenden impulsar, de manera formativa, para que las mismas, funcionen como parámetros a la hora de sopesar la orientación curricular.
Lo que si parece estar claro, en cuanto al desarrollo del enfoque por competencias en el nivel superior, es que la capacitación, aunque forme parte de la educación por competencias, no agota ese modelo. Las competencias aluden así, a un proceso de enseñanza aprendizaje complejo que, “involucra promover en los futuros profesionales una autoconciencia metacognitiva y un aprendizaje experiencial que se transmita más allá del aula” (Cuadra et al,, 2018, p. 20). Se trata de formarse en el presente, para ese presente y el que transcurre, tomando la forma de futuro. Técnicamente eso es posible pero teniendo en cuenta que el rasgo fundamental a desarrollar es la flexibilidad cognitiva y epistemológica.
La variedad de conceptos, definiciones y concepciones que se han teorizado acerca de las competencias, dan cuenta de su complejidad, puede asumirse que la diversidad o pluralidad conceptual es la concecuencia del paradigma de adscrición de quien formula la definición. En relación a eso, se muestra en el cuadro 1, una sintesis de la dualidad paradigmática que determina esa polisemia del termino competencia.
Cuadro 1. Dualidad paradigmática en la concepción de las competencias
| Paradigma positivista | Paradigma interpretativo |
|---|---|
| Concepción técnica | Concepción holística |
| Taylorismo, fordismo. | Trabajo complejo que no se resuelve con un algoritmo o protocolo sino que exige iniciativa, transferencia, innovación. |
| Prescripción cerrada: Ejecución de tareas simples según estándares prescritos. | Acto complejo |
| De corte conductual | De corte cognitivo |
| Ligada a la cualificación profesional y al desempeño de tareas concretas en puestos laborales | Ligada al desarrollo profesional y personal más allá de puestos de trabajo concretos |
| Concebida como conjunto de destrezas para realizar una función productiva | Concebida como “saber actuar”. Demanda reflexión teórica, tener presente el propósito y las consecuencias o impactos. |
Nota: (Cano, 2008)
Ciertamente, esta síntesis tomada de Cano (2008), pudiera, por el tiempo que ha pasado desde su propuesta, estar superada, pero, al contrastar con otros autores, se evidencia que continua vigente. Esa vigencia no significa necesariamente una aceptación sin críticas, así lo refrenda Ramírez, al señalar que, para los detractores del enfoque, es precisamente su filiación positivista la que debe ser rechazada, porque, promueve “una visión pragmática, técnica, reduccionista, procedimental, de comportamientos fragmentados y discretos, con marcada influencia por el positivismo y con un posicionamiento producto de la globalización y las exigencias de las empresas” (Ramírez, 2020, p. 5).
Al margen de esa orientación paradigmática al momento de definir o clasificar las competencias, otros autores han profundizado en el concepto para la educación superior, acudiendo a los usos que se puede hacer de ellas y, a sus características. Así, en la formación de los profesionales universitarios, se puede hablar, por ejemplo, de competencias básicas. En ese grupo entrarían las habilidades intelectuales más elementales, pero no por ello, menos necesarias, como son la lectoescritura, el análisis, la síntesis, la habilidad numérica y las competencias comunicativas en general.
Así mismo, las competencias transversales, agrupan al conjunto de aptitudes o conocimientos que pueden ser útiles en varias profesiones sin mucha discriminación entre ellas. Según Martínez y González (2019), se trata de competencias “más sociales, personales y emocionales de amplio alcance a distintas tareas y situaciones” (p.3). En este segmento formativo, los estudiantes universitarios consolidan sus actitudes en congruencia con las aptitudes, favoreciendo así la integralidad de la educación profesional. En algunos casos, las universidades ubican aquí, el fortalecimiento de materias relacionadas con la proyección para otros estudios posteriores, como es el caso de las lenguas extrajeras.
Por otra parte, hay un grupo de competencias orientadas a la especialización en cuanto a las áreas disciplinarias de una profesión, conocidas como competencias específicas. En este conjunto de habilidades, conocimientos y aptitudes, se encuentra el aspecto medular de la formación orientada al desempeño profesional satisfactorio. Mediante este tipo de competencias, el profesional universitario pasa de espectador, a actor de la realidad social, es menester que se incorpore de lleno a la dinámica contextual en la que le corresponda interactuar para la aplicación del conocimiento, en situaciones sociales concretas. Visto de esa manera, “Competencias específicas son conocimientos especializados para realizar labores concretas propias de una profesión o disciplina, que se aplican en determinado contexto laboral” (Pinilla, 2010).
En suma, la formación por competencias, aun representando un cambio paradigmático que, en su momento recibió severas críticas de aquellos estudiosos que lo consideraban, un enfoque ideológicamente tendencioso, que hacía fuerza, para la privatización del conocimiento o, en el mejor de los casos, fortalecimiento de un modelo para la proyección en las universidades, de mano de obra empresarial. La deshumanización que se supone era uno de esos rasgos criticables, ha dado paso a una integración de saberes, en la cual el saber y el hacer, juegan congruencia, con lo emocional y lo axiológico. A eso alude la figura 1 que se muestra enseguida.
Figura 1. La competencia investigativa: una tarea compleja
Ahora bien, la finalidad de este artículo se engrana con el análisis de esa formación por competencias y, particularmente, de lo que representa en la enseñanza universitaria, en donde, más que formar profesionales en áreas específicas, debería formarse en el proceso de producción de conocimiento. Con todo, para formar investigadores, los mismos docentes deben tener esa habilidad y, hacia allí apunta esta reflexión. De qué manera, los profesores se preparan, perfilan y, se proyectan en un mundo tan complejo como es la investigación, pero sin fragmentar su formación sino, integrando, la docencia y demás funciones universitarias.
Si en algo coinciden diferentes autores, entre ellos, Nieto et al., (2016), es en el carácter complejo que tiene toda investigación, puesto que este es un rasgo distintivo de todo aquel que forma y se forma, en el ámbito universitario. Investigar, implica entonces, desarrollar procesos y procedimientos reflexivos y ordenados a partir de los cuales se describe, analiza e interpreta el entorno. Se entiende que, en esa capacidad para analizar la realidad, la investigación incluya un conjunto de herramientas que la convierten, según Espine et al., (2016), en un trampolín para la creatividad, la comprensión y el pensamiento autónomo, características indispensables para el desarrollo intelectual.
Autores como Sánchez y Torres (2016), consideran la investigación como una acción o herramienta que, especialmente en la educación superior, trata de promover el cambio social y la generación de nuevos conocimientos. Es un proceso complejo, sobre todo hoy día y, esa complejidad se encuentra relacionada con la manera en que los seres humanos utilizan el conocimiento y sus diferentes aplicaciones, pues es distinto conocer para sí mismos que conocer teniendo en perspectiva otras personas como ocurre en el campo de la ciencia. Por su parte, Izaguirre et al. (2018), consideran la investigación como un elemento esencial para el progreso social que debe ser el norte de toda la dinámica de los centros de estudio superior.
En sí misma, la investigación está orientada por acuerdos colectivos acerca del conocimiento que se requiere producir, considerando la proyección del desarrollo de los países y, por supuesto, en congruencia con el perfil curricular que se busca consolidar en las aulas. Es decir, la investigación traduce las formas de ver y sentir el mundo, para interpretarlo con un lenguaje que pueda ser socializado y comprendido, más allá del lenguaje técnico-científico que caracteriza el discurso de la academia. Allí quizá radica un aspecto fundamental en este análisis, ser docente universitario y, formarse para la investigación, trasciende lo académico pues, se trata de poner en sintonía el quehacer universitario, con la dinámica de la cotidianidad que le circunda.
De esta manera, el perfil del docente universitario, privilegia las aptitudes a la hora de producir conocimientos debidamente vinculados a su entorno puesto que, su carácter social les imprime una caracterización geotemporal que no puede obviarse a riesgo de equivocar su aplicabilidad y significados. Además, en las formas de producir saberes, el contexto es determinante porque refiere a una forma de entender el mundo, es decir a una filosofía y, por supuesto una visión epistemológica. La posición filosófica a su vez, orienta la escogencia de ciertos métodos, estrategias y técnicas que los docentes universitarios, internalizan en su proceso formativo como investigadores, siendo frecuente que se produzcan la subordinación de algunas tendencias con respecto a otras.
En ese orden de ideas, la educación universitaria debe comportarse como la respuesta pedagógica construida desde una docencia permanentemente actualizada. Las estrategias y herramientas intelectuales del profesorado necesitan ser proyectadas a sus estudiantes, lo cual les permitirá a ellos, adaptarse a las incesantes transformaciones del mundo laboral y, a la dinámica de la ciencia contemporánea, que permanentemente se renueva (Vera et al., 2021). Y, es que la realidad ecuatoriana actual, reclama una universidad que sea un referente para la construcción del conocimiento y el desafío en la búsqueda de nuevos paradigmas y racionalidades, que den explicación de la realidad y por esa vía permitir su transformación en beneficio de la sociedad.
En suma, el perfil del docente de educación superior contempla una actitud abierta, capaz de interpretar y modificar las condiciones reales del medio y de la comunidad, para ofrecer al estudiante un ambiente de libertad y respeto, hacia su persona y hacia los demás. La docencia así entendida, debe conducir a la construcción de una capacidad científica con destrezas de razonamiento y con el fin de mejorar la toma de decisiones, relacionada con la aplicación de nuevo conocimiento (Cuesta, 2019). Es un hecho que las necesidades educativas a nivel superior exigen efectuar investigaciones que se correspondan con la realidad social, es decir, que se puedan enfocar mediante criterios de pertinencia social y de renovación del saber contextualizado.
Ser un investigador competente en el contexto universitario implica tener ciertas habilidades que contribuyan a la producción de conocimiento en las diferentes áreas del saber científico. “La universidad requiere docentes con elevados niveles de competencia investigativa y con una cultura de la ciencia que le facilite ejecutar procesos de investigación como lo precisa la sociedad actual” (Reiban, 2018). Sin duda, la principal contribución es la construcción de conocimientos, que hagan posible que las personas miren al mundo de manera diferente, que lo vayan resignificando a la luz de los conocimientos, que desde ella se van generando y, eso es algo que los docentes universitarios tienen la posibilidad de hacer.
En lo que a la formación del docente se refiere, las competencias investigativas deben superponerse a los procesos sociohistóricos que atraviesan las instituciones de educación superior, con sus constantes cambios perfilando docentes que deberán lidiar la incertidumbre y lo impredecible, configurando a su vez, un perfil prospectivo de los egresados cimentado en la ínter y transdisciplinariedad. De tal manera, que la dinámica universitaria esté dirigida a desarrollar y posibilitar en el individuo el sentido de la pertinencia social, ya que la educación es en esencia, una problematización y un hacer colectivo, que implica involucrarse creativamente en las transformaciones de su entorno (Silva y Martel, 2018).
En atención a este planteamiento, la idea que subyace en la formación docente es desarrollar sujetos sociales, capaces de pensar y aprender de una forma racional, autónoma, constructiva, reflexiva, dialógica y crítica, para que contribuyan al establecimiento de una sociedad, en la que todos puedan convivir en armonía e interdependencia. Al respecto es conveniente establecer sistemas de formación de formadores; es decir, articular e integrar en forma dinámica las instituciones formadoras de docentes y las carreras universitarias para lograr una transformación curricular, que contemple una preparación pedagógica y científica, adecuada a los nuevos cambios sociales
Concretamente, acerca de las competencias investigativas en la educación superior, se han desarrollado diferentes planteamientos que conviene tener presente. Por ejemplo, Rivas (2011), luego de un estudio minucioso, plantea la existencia de nueve competencias investigativas fundamentales en un investigador, aunque no discrimina el ámbito en el que se desempeñe. Por su valor heurístico, en el cuadro 2, se reproduce, parte de los modelos encontrados por este autor.
Cuadro 2. Síntesis de los modelos de competencias de un investigador
| Modelo de Berkeley (2004) | Modelo de Partingon | Modelo LART |
| 1.Tener un conocimiento especializado sobre su
disciplina 2.Saber de áreas relacionadas con la disciplina 3.Dominio de aspectos filosóficos sobre la epistemología 4.Habilidades de búsqueda de literatura 5. Estrategia de diseño de investigaciones y la capacidad de llevarlas a cabo 6.Conocimiento de métodos para la obtención de datos cuantitativos 7.Conocimiento sobre la obtención de datos cualitativos 8.Habilidad para entender y aplicar métodos cualitativos y cuantitativos |
1.Competencias sobre filosofía y epistemología 2.Competencias sobre el proceso de la investigación 3.Competencias sobre técnicas de investigación |
HABILIDADES Plantear un problema de investigación Desarrollar un marco contextual Saber revisar el estado del arte Saber crear y validar modelos Saber crear y validar instrumentos de recolección de datos Saber presentar una ponencia en un congreso científico CONOCIMIENTOS Saber manejar las técnicas de análisis de datos cuantitativos y cualitativos Saber estructurar un trabajo científico y conocer las técnicas de escritura científica |
Nota: (Rivas, 2011)
Por su parte, Aldana (2019), considera que hacer investigación requiere, en esencia, el manejo de una visión epistemológica que oriente a los docentes, en torno a la naturaleza del conocimiento que están produciendo y su aplicabilidad. Es esa habilidad para entender la filosofía de las ciencias, la que contribuye al desarrollo de otras destrezas de carácter analíticos que permiten conducir los procesos investigativos en el contexto de la labor universitaria. Es así como, en la sociedad del tercer milenio, la epistemología debe trascender la visión parcelada de la realidad, como aconsejaba el paradigma positivista y, también debe buscar nuevas respuestas, frente a una realidad compleja e interconectada en mil formas.
Así mismo, ya en el orden operativo instrumental, algunos autores como Díaz et al. (2022), reafirman la importancia del manejo de las técnicas e instrumentos de investigación como competencias deseables en la formación de los estudiantes de educación superior. Estos autores consideran que las tareas que implica el desarrollo de una investigación, tienen que formar parte de la cultura universitaria, con un protagonismo compartido entre docentes y estudiantes. Más allá que el perfil de los profesores este signado por su habilidad en la producción de conocimientos, su consolidación, solo se puede lograr, cuando incorpora esa vocación científica, en sus prácticas pedagógicas.
Por ello, reconocer a la formación pedagógica como medio, posibilita la praxis de los conocimientos en sus dimensiones discursivas, intelectuales y sociales, de modo que sea parte del proceso educativo. En estas condiciones, la investigación en el contexto de la formación universitaria del docente, se constituye en la piedra angular como fuente generadora de nuevos conocimientos científicos. El docente debe invitar a sus estudiantes a explorar conocimientos, áreas del saber y estilos de vida ciudadana, debe brindar atención individualizada, estimulación intelectual, inspiración y motivación al logro.
Ahora bien, en la sociedad informatizada como la actual, no hay manera de fomentar las habilidades investigativas sin que medie, una verdadera alfabetización digital. De acuerdo con Montoya et al. (2018), puede afirmarse que la educación se ha transformado al ritmo que marcan las TIC, y que estas no pueden considerarse meras herramientas que facilitan el desarrollo de tareas educativas, sino que implican parte del proceso de producción, elaboración y aplicación del conocimiento. En otras palabras, la habilidad para utilizar adecuadamente las herramientas digitales, forman parte del perfil docente obligatorio que implica la educación superior, tanto Ecuador como en otras partes del mundo.
La exigencia para impulsar las competencias digitales del docente universitario, encaja, según García (2017) con un contexto social que exhibe un grado de desarrollo tecnológico de tal magnitud que sería absurdo que la educación se quedara al margen de ese fenómeno ya que es gracias a la educación, en buena medida, que ese progreso se ha dado. Otros estudiosos del tema como Serrano (2018) consideran que es urgente que se tome en cuenta el fenómeno que representan las TIC en el proceso formativo de los docentes ecuatorianos para que los mismos puedan aprovechar sus potencialidades favorablemente en el aula y la preparación de los estudiantes frente a un mundo cada día más cambiante.
De cualquier modo, hay que tener en cuenta que la inherencia de las competencias digitales y de las habilidades de investigación, aunque se refiere a cualidades que deben desarrollar todos los docentes y estudiantes universitarios, se considera de importancia capital en algunas disciplinas, como es el caso de las ciencias de la salud. De acuerdo con De la Hoz et al., (2024), en el ámbito universitario es preciso reforzar la formación de los docentes en el área de salud, con énfasis especial, en las competencias digitales, dado que los problemas de salud pública se han incrementado y, muchos de los avances tecnológicos en estas disciplinas, requieren esa experticia.
Sobre el mismo tema, es decir, las competencias digitales, docentes en Ciencias de la Salud, Cabero et al., (2021), considera que el uso de las tecnologías es significativo a la hora de determinar la pertinencia de los conocimientos que se manejan en estas ciencias. De hecho, la investigación de estos autores, muestra la relevancia que tienen las Tics, en el marco de la alfabetización digital y que, del desarrollo de esa capacidad docente para asumir los retos digitales puede depender un mayor impulso de la calidad de la educación en áreas prioritarias como es el caso de la salud pública. Hay que hacer énfasis en la concepción sistémica del uso de las TIC, en tanto su manejo permea las diferentes funciones de la docencia universitaria y la formación de los egresados en las diferentes carreras o, programas de formación.
La perspectiva metodológica que tiene esta investigación, es fundamentalmente cualitativa, alineada con un enfoque teórico que lleva a desarrollar una búsqueda exploratoria en un primer momento y, exhaustiva en segunda instancia. Se trata de ubicar, analizar e interpretar, la producción de investigaciones en el contexto general internacional y regional, este último, referido al ámbito ecuatoriano, acerca de los temas y subtemas involucrados. En ese procedimiento, se requiere rigurosidad a la hora de escoger la literatura especializada ya sea bibliografía tradicional, libros en línea, trabajos de investigativos de diversa índole en universidades, tesis doctorales y, artículos en revistas electrónicas.
Ante la necesidad de aclarar en la terminología de las ciencias sociales cual es el método de adscripción del artículo, habría que afirmarse en los preceptos de la hermenéutica que, en su concepción metódica, involucra una visión del ser humano como un sujeto histórico, sobre el que se imprimen múltiples determinaciones pero sobre todo, un ser que es lingüístico, que construye y sostiene realidades, desde los lugares del habla, del discurso y del saber. La hermenéutica es así, además de una visión epistemológica, que “interpreta la dimensión de las acciones libres, de las decisiones; el animal, las cosas no deciden, actúan; el hombre interpreta alternativas y decide, es un ser que ejerce la libertad” (Álvarez et al., 2018, p. 369).
Al seleccionar el grupo de documentos, en cuyo análisis se sustentaran los planteamientos teórico-discursivos de este artículo, se discriminaron aquellos que se consideraron más pertinentes desde el punto de vista temático, de rigurosidad metodológica y de temporalidad. La afinidad temática se puede localizar de forma sencilla al considerar el título y los resúmenes de los trabajos ubicados; la rigurosidad, está avalada por el prestigio de los motores de búsqueda utilizados y la fuente en donde se encuentran; además, la contemporaneidad se decide en función del periodo de tiempo en que fueron producidos. En cuanto a este último criterio, se asumieron como pertinentes, los artículos, tesis e investigaciones académicas que se ubican, temporalmente entre el 2019 y el 2024 y que se encuentran en el área de ciencias de la salud.
La búsqueda inicial exploratoria tiene la finalidad de recopilar documentos referentes al tema principal, es decir, las competencias investigativas. Al proceder a esa búsqueda, se obtendrán una alta cantidad de textos científicos que indican el interés que existe en varias regiones o países, en cuanto al discernimiento conceptual que se investiga. Al respecto, y aún sin discriminar por motores de búsqueda, se ubicaron setenta y seis documentos, entre artículos académicos, científicos e investigaciones enmarcadas institucionalmente. Algunos de estos trabajos se encuentran en idioma inglés, aunque la mayor cantidad son referencias escritas y divulgadas en español.
Ahora bien, aunque los resultados de la investigación ocupan un apartado desarrollado luego de la selección de cada uno de los textos referenciados, es importante tener en cuenta que, la naturaleza teórica del estudio, implica que la hermenéutica documental permea todo el texto. En tal sentido, el cribado posterior a esa búsqueda general, se alimenta de la exclusión de algunos de los trabajos encontrados respecto al tema, considerando el objetivo del artículo. Metodológicamente hablando, que no se trata de buscar una “representatividad” estadística, en la cantidad de artículos encontrados y seleccionados, se busca, por el contrario, una comprensión cualitativa y holística de la temática.
En ese orden de ideas, en la tabla 1, se reseñan los motores de búsqueda utilizados en la exploración, así como los criterios de inclusión y exclusión que permiten el filtrado para la selección final de los setenta y seis artículos que apoyan los resultados de esta investigación y, los doce incluidos en la matriz de desmontaje. Obviamente, más que exhaustividad, en esa tabla síntesis, se atiende a la cercanía de estos trabajos allí listados, con el interés principal del estudio, es decir, la caracterización de las competencias investigativas de los docentes de Ciencias de la salud en universidades de Ecuador, con especial énfasis, en sus dimensiones.
Tabla 1. Motores de búsqueda de información científica usados y criterios de inclusión y exclusión
| Motores de búsqueda | • Dialnet • Google Académico • Scielo • Repositorios universitarios |
| Palabras simples o compuestas utilizadas en la búsqueda | • Competencias investigativas • Competencia metodológica • Docencia en ciencias de la salud |
| Criterios de selección | • pertinencia temática • contemporaneidad/actualidad • relación con el objetivo • disponibilidad del pdf • interés de la investigadora |
Entre las diferentes lecturas que se encuentra en la literatura académica, acerca de la investigación, destaca su importancia como una acción o herramienta que, especialmente en el campo educativo, trata de promover el cambio social y la generación de nuevos conocimientos. Es un tema que, de forma aislada, se le asocia con un proceso continuo, riguroso y formal que permite elaborar respuestas ante ciertas incertidumbres que enfrenta el ser humano, tanto en su cotidianidad, como a la hora de desarrollar habilidades para comprender y transformar su entorno, académico y laboral.
Al acercarse a la investigación como una cualidad que favorece la competitividad intelectual en la educación universitaria, también se complejiza su concepción. En congruencia con ello, se ha podido evidenciar a través de este estudio, la actualidad y relevancia que ha adquirido la capacidad para investigar, en el contexto universitario y, muy particularmente, en el área de las ciencias de la salud. Así, en la tabla 2, se hace un desmontaje de artículos que se vinculan directamente con las competencias investigativas, en el contexto universitario, en general.
Tabla 2. Matriz referencial sobre la competencia investigativa en docentes universitarios. Perspectiva amplia
| N° | Enlace | Título | Base de Datos | País | Tipo de Investigación | Competencias de Inv/Dimensiones |
| 1 | http://hdl.handle.net/10818/57581 | “INVESTIGATIC” Proyecto educativo mediado por Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), para el desarrollo profesional docente en la universidad | Google Académico | Colombia | Estudio de caso | Competencias TIC |
| 2 | https://www.educacion.gob.es/teseo/ | Generación de conocimiento científico y su impacto en la docencia universitaria: Caso universidades ecuatorianas | Repositorio Universidad de Extremadura | España | Estudio de caso | Producción científica (cantidad de publicaciones) |
| 4 | https://www.redalyc.org/journal/ 5739/573962607002/573962607002.pdf |
La evaluación de las instituciones de educación superior | Scielo | Colombia | bibliográfica documental | Competencia evaluativa del conocimiento |
| 5 | http://scielo.sld.cu/pdf/rus/v15n1/2218-3620-rus-15-01-3523.pdf | Competencias investigativas en educación superior en Latinoamérica: análisis de publicaciones indexadas | Scielo | Latinoamérica | Bibliométrico | desarrollo, formación y autoevaluación de habilidades investigativas |
| 6 | https://doi.org/10.29166/10.29166/catedra.v3i1.1923 | Perspectivas de la producción científica de las universidades del Ecuador | Dialnet | Ecuador | Bibliográfica y hermenéutica | Producción científica (cantidad de publicaciones) |
Este resultado es destacable, visto desde varias aristas, sobre todo, en lo que respecta al carácter amplio que tiene el interés global que genera actualmente la necesidad de potenciar las competencias investigativas en el nivel universitario. En España, por ejemplo, el trabajo doctoral de Andino (2020), refuerza la relación directa que existe entre el quehacer de los docentes de educación superior, al momento de generar conocimiento, desde la función investigadora, que es vital para la implementación de una docencia innovadora, independientemente del área de desempeño académico.
Por otra parte, en este breve registro, en donde se resalta la cualidad por encima de la cantidad, se refleja la preponderancia que tiene la dimensión cognitiva, cuando se trata de valorar las competencias para la investigación de los docentes universitarios, en contextos, tanto latinoamericanos, como europeos. Balladares et al., (2020) en el caso ecuatoriano, presenta una visión hermenéutica de la producción científica de las universidades del país y, su estudio revela la importancia que tiene la investigación impulsada desde las políticas públicas orientadas a educación.
Finalmente, respecto a la tabla 2, destacan los dos estudios ubicados en el contexto colombiano. González (2023), por una parte, aborda “la competencia investigativa (…) como la transformación de los conocimientos existentes y la creación de nuevos conocimientos para la práctica docente” (p. 6). En su trabajo de maestría, este autor se detiene en la importancia de las competencias digitales en los docentes universitarios, en lo que respecta a su contribución para la generación de nuevos conocimientos a través de la investigación. En la misma Colombia, Molina et al., (2017), profundiza en las dimensiones evaluativas para impulsar las competencias para la investigación de los docentes.
Ahora bien, atendiendo al foco de atención principal de este estudio, en la tabla 3, se realiza un ejercicio de síntesis para mostrar algunos de los estudios considerados más pertinentes para el caso ecuatoriano.
Tabla 3. Matriz referencial sobre la competencia investigativa en docentes universitarios. Perspectiva en ciencias de la salud (Ecuador)
| N° | Enlace | Título | Base de Datos | País | Tipo de Investigación | Competencias de Inv/Dimensiones |
| 1 | https://doi.org/10.37467/revhuman.v11.4087 | Competencias Investigativas desde el Enfoque Socioformativo en Posgraduados de perú y Ecuador | International Humanities Review | Ecuador-Perú | enfoque cuantitativo de diseño no experimental descriptivo y transversal | Divulgación científica, Transferencias de Conocimiento y, Gestión de la investigación |
| 2 | https://revistas.uniminuto.edu/ index.php/praxis/article/view/3705 |
Competencias investigativasen la Formación del Docente dela Carrera de Educación Inicial | Corporación UniversitariaMinuto de Dios - UNIMINUTO | Ecuador | Enfoque mixto, explicativa, diseño no experimental, transversal, bibliográfica y de campo | Competencias Transdisciplinarias, Formación Docente |
| 3 | https://revistas.uazuay.edu.ec/flip/ udaakadem/09/uazuay-udaakadem-09-06.pdf |
Estudio de las competencias investigativas del docente investigador de la Universidad del Azuay | Universidad del Azuay | Ecuador | Investigación correlacional con un análisis factorial confirmatorio | Competencias Cardinales, Competencias Específicas Investigativas y Competencias del proceso de Investigación |
| 4 | https://revistaitsl.itslibertad.edu.ec/ index.php/ITSL/article/view/348/570 |
Retos de las instituciones de educación superior en el Ecuador ante el desarrollo de competencias investigativas | Revista Cuatrimestral“Conecta Libertad” | Ecuador | Enfoque Hermenéutico | Competencias investigativas en Educación Superior |
| 5 | https://www.granthaalayahpublication.org/journals/ index.php/granthaalayah/article/view/IJRG20_B10_3811 |
Investigative competences in health professionals | International Journal of Research -GRANTHAALAYAH | Ecuador | Investigación descriptiva | Competencias investigativas en ciencias de la salud |
En la tabla 3, se presentan artículos como el de Hernández et al. (2020), por ejemplo, que parte de la realidad ecuatoriana desarrollando una arista interesante puesto que profundizan en la necesidad de colectivizar la preocupación por el desarrollo de las competencias de investigación para potenciar la docencia universitaria. Entre otros aspectos que destacan estos autores, se encuentra la urgencia de perfilar la innovación metodológica para que, los nuevos docentes o, la misma población estudiantil que se forma en el campo de las ciencias de la salud, se consoliden en el manejo de las herramientas de la producción científica.
Por su parte, Garro et al., (2022) desarrollaron un estudio que evaluó los niveles de dominio de las competencias investigativas en posgraduados de Perú y Ecuador desde un enfoque pedagógico socioformativo. Los autores presentan como resultados, un diagnóstico positivo de las competencias investigativas valoradas, aunque destacan algunas deficiencias relacionadas con la capacidad innovadora y la creatividad a la hora de impulsar a los nuevos investigadores en los espacios de los postgrados. Algo similar sucede con el estudio de Cárdenas et al., (2024) pues los autores ahondan en la posibilidad de construir espacios para el trabajo colaborativo, en ese proceso de incentivar la producción de investigaciones científicas en contextos de la educación superior.
En definitiva, la revisión bibliográfica sectorizada, da cuenta de la amplitud que se tiene hoy día, al reflexionar acerca de las competencias investigativas docentes, en diferentes áreas. El hecho de enfocarse en estos artículos solo obedece a la necesidad de rescatar la relación entre este tipo de ciencias, consideradas de corte más cientificista, con otro tipo de estudios, en los que se cree pueda haber mayor orientación cualitativa, como puede ser la educación. No obstante, al ponderar algunos de los estudios presentados, se constata que la intencionalidad no difiere mucho, independientemente del campo pues, de lo que se trata, es de mantener la posibilidad de actualización constante de aquellos que se desempeñan en las casas de estudios superiores, incluyendo a los estudiantes.
La necesidad que tienen los docentes de mantenerse actualizados y de potenciar sus habilidades para la producción de conocimiento científico, explica por si sola la importancia que tienen las competencias investigativas en cualquier disciplina en la que se desempeñen. Entre las competencias que destacan como prioritarias, en términos generales, aparecen aquellas relacionadas con el mundo digital. Los docentes universitarios, tendrán más posibilidades de estar al día con la producción intelectual de su área, en la medida en que estén en contacto con las tecnologías de primera linea, esto, sin importar que se trate de ciencias duras o blandas.
En el caso ecuatoriano y, de los profesionales de la salud, esta realidad tiene mayor presencia, pues la medicina o la enfermería, por nombrar solo dos de esos campos de la salud, examinados, están en firme renovación. El acceso a la tecnología, se muestra prioritario entonces, para quienes están desenvolviéndose en el nivel universitario. Tanto las autoridades institucionales, como los encargados de formular las políticas públicas educativas, parecen mantener la sintonía con esta necesidad, pues las diferentes reformas educativas que se han adelantado en Ecuador, mantiene esa preocupación por la alfabetización digital.
En lo que respecta a su definición y clasificación, tambien destaca la amplitud y diversidad de concepciones que influyen en las teorizaciones sobre las competencias investigativas. Entre las más consensuadas, en las instituciones de educación superior, se encuentra la distinción entre competencias generales y específicas, que suelen designarse, igualmente como, básicas y profesionales. En este caso, es importante la superación de la visión meramente utilitaria de esas competencias pues, se ha agregado una connotación humanística que alude a la necesidad de agregar, de forma transversal, ciertas habilidades sociales que son necesarias en cualquier profesional, incluyendo a los docentes.
Sin embargo, a pesar de la notoriedad y cantidad de investigaciones desarrolladas en esta temática, se observa cierta laxitud de los intelectuales ecuatorianos para diseñar y proponer estrategias innovadoras que fomenten la conexión entre la competitividad docente para la investigación y, el desarrollo de la vocación investigativa en los educandos. Ciertamente, en el campo de la salud, los estudiantes son frecuentemente estimulados para acercarse a la producción de conocimiento científico de las carreras de ciencias de la salud, pero esto debe trascender las exigencias curriculares y, permear la dinámica pedagógica, en la que interactúan, docentes y estudiantes.
En suma, entre las conclusiones más importantes a las que se puede llegar en esta investigación, es que el perfil docente y la formación en competencias investigativas no pueden ser seccionados, se trata de un esfuerzo integral que incluye a docentes, estudiantes e instituciones. Eso sí, en el campo de las ciencias de la salud, es vital promover la alfabetización digital a gran escala, más allá de “cursos de actualización”, la investigación es una cultura y, como tal, debe ser entendida, mucho más en una realidad en la que suele ser muy difícil mantener la honestidad intelectual. Es decir, ser competente como investigador, incluye el manejo holístico de las Tics y sus aplicaciones al quehacer universitario, pero, no basta tener habilidades digitales para ser considerado competente.
Sobre las limitaciones que se presentaron en el desarrollo de esta investigación, se puede decir que han quedado aspectos sin desarrollar completamente, particularmente en lo que respecta a la percepción que tiene el entorno universitario en cuanto a la importancia de las investigaciones que se realizan en estos claustros. Parece interesante, volver sobre este tema más adelante, para examinar la forma recursiva en que se pueden articular las organizaciones socio comunitarias, con los docentes universitarios para que el trabajo de los investigadores del área de la salud, aporte beneficios a su espacio de influencia.
No declaran conflictos de interés.
Sin financiamiento.
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