Álvaro B. Márquez-Fernández: el ocaso de la ciudadanía liberal y el sol naciente de nuevas ciudadanías en la era de la globalización

Álvaro B. Márquez-Fernández: The decline of liberal citizenship and the rising sun of new citizenships in the era of Globalization



Katia Martínez Heredia
Doctorado en Ciencias Sociales en Universidad del Zulia. Magistra en Estudios Políticos en Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Licenciada Ciencias de la Educación con Especialidad en Lenguas Modernas Español-Inglés en Universidad del Atlántico. Comunicadora Social-Periodista con Énfasis en Comunicación Político-Económico en la Universidad Autónoma del Caribe. Docente e Investigador Universidad del Atlántico-Colombia.
kathymilmh@gmail.com
katiamartinez@mail.uniatlantico.edu.co



RESUMEN


EEl objetivo de este artículo es comprender el pensamiento de Álvaro B. Márquez-Fernández, desde los principios filosóficos y epistemológicos de la teoría antihegemónica latinoamericana, la conciencia crítica y la praxis emancipadora de los sujetos, quienes se develan, se revelan, se resisten y emergen ante el poder neoliberal enraizado en América Latina en la era de la globalización. Todo ello implica una reflexión sobre la crisis de la ciudadanía liberal instalada desde la Revolución Francesa, la importancia y relevancia de las nuevas ciudadanías, que adquieren la connotación y representación social de movimientos sociales emergentes con poder social, político e intercultural en nuevos escenarios de acción y participación. No es una concepción absolutista, positivista o metafísica del poder en su intención por controlar la condición de vida de los seres humanos. El carácter deliberativo y plebiscitario de este nuevo tipo de poder político y de democracia participativa, anuncia el esfuerzo por elaborar una teoría política de la participación ciudadana basada en unos principios de justicia y de equidad que se obtienen por discusión y acuerdo público de una democracia sub-alterna ciudadana.

Palabras clave: ciudadanía liberal, nuevas ciudadanías, globalización, América Latina.

 


Recibido: Marzo 2019

Aceptado: Abril 2019



ABSTRACT


The objective of this article is to understand the thinking of Álvaro B. Márquez-Fernández, from the philosophical and epistemological principles of the Latin American antihegemonic theory, the critical conscience and the emancipatory praxis of the subjects, who reveal themselves, reveal themselves, they resist and emerge before the neoliberal power rooted in Latin America in the era of globalization. All this implies a reflection on the crisis of liberal citizenship installed since the French Revolution, the importance and relevance of new citizenships, which acquire the connotation and social representation of emerging social movements with social, political and intercultural power in new action scenarios and participation. It is not an absolutist, positivist or metaphysical conception of power in its intention to control the condition of life of human beings. The deliberative and plebiscitary character of this new type of political power and participatory democracy, announces the effort to elaborate a political theory of citizen participation based on principles of justice and equity that are obtained through discussion and public agreement of a sub democracy -alterna citizen.

Key words: liberal citizenship, new citizenships, globalization, Latin America.

 


A manera de Introducción


Según Álvaro B. Márquez-Fernández la emergencia de la ciudadanía liberal en el contexto de la Revolución Francesa (1789), dio paso a

“clases y/o actores sociales contextualizados por un orden jurídico que les permitió una libre participación de elección y opinión en el espacio público, así como relaciones de poder que se constituyen a través de la voluntad popular del conjunto social, con el fin de ejercer una participación directa sobre las gestiones públicas del Estado” (Márquez-Fernández, 2018: 71).

Sin embargo, con el pasar del tiempo el discurso de libertad, igualdad y fraternidad construido por los ciudadanos liberales desde Europa para el mundo, a través de los Derechos del Hombre y del Ciudadano no se han consolidado poniendo en ruptura los poderes públicos del Estado moderno y los poderes societales de los ciudadanos, “colocando en crisis la representatividad de la ciudadanía frente a un Estado que se legitima a través de ella” (Márquez-Fernández, 2018: 71).

Ante tal crisis la producción social y cultural de los ciudadanos es multi e intercultural e implica la identificación y el reconocimiento de los valores, las costumbres, las tradiciones, las creencias, la historia, los modos de vida, las prácticas sociales y ciudadanas, las orientaciones éticas y morales, y todo el conjunto de relaciones sociales entre los sujetos que hacen posible la participación y la intercomunicación dialogante. Se empieza a desplazar la crítica política y se presta especial atención a la crítica cultural, sin abandonar la crítica al Estado y su responsabilidad social y constitucional sobre los ciudadanos, quienes exigen acceso a la cultura, a la diversidad, a la integración, a la igualdad y a la equidad, como derechos fundamentales y principios humanos vinculantes de toda sociedad libre y democrática.

Aquí, “las multitudes emergen como sujetos plurales y colectivos, pero principalmente como sujetos políticos, ya que son las multitudes quienes proponen una nueva lógica del discurso político, en torno a asuntos comunes de la esfera pública no estatal, que incorpora una dimensión privada no representativa” (Martínez Heredia, 2012: 53). Para Paolo Virno en su texto Gramática de la Multitud, las multitudes son consideradas como “tejidos de individuos” (2000: 76) que ejercen una acción colectiva, o gama de individuos interactuantes que reviven una nueva alternativa de subjetividad frente a lo que acaece y no se detiene, sobre ese conjunto de acontecimientos que vienen en cascada, y que estos seres pensantes critican y reconfiguran, hacia un nuevo orden de entendimiento y de aprehensión de la política.

Las nuevas ciudadanías como las denomina Álvaro Márquez-Fernández asumen una actitud ética sobre su papel en la historia, comprenden las alternativas posibles desde los conocimientos, saberes, valores y principios aprehendidos, en su condición de sujeto ético, quien hace un análisis histórico de las barreras que se le imponen y experimenta nuevas formas de subjetivación que le dan la posibilidad de transgredirlos, como “una nueva posibilidad de acción política, no desde el plano de la dominación sino desde la organización social” (Martínez Heredia, 2015: 24).

La visión alternativa de las nuevas ciudadanías sugiere la emancipación de multitud de ciudadanos del mundo de diversidad étnica, racial y sexual, de diferentes nacionalidades y condición socio-económica y socio-política, en espacios importantes de reconocimiento y visibilización a escala planetaria, lugares estratégicos que acaparan la atención de la comunidad internacional y medios alternativos de divulgación, igualmente globales de manera democrática para ser legitimados por la sociedad y la opinión pública mundial. “A ello se refiere el cuerpo social, no el de la sociedad civil cooptada históricamente por el Estado, sino el de las multitudes que emergen como una estrategia vigorosa de acción colectiva” (Martínez Heredia, 2015: 46), debido a la saturación de los grandes sistemas como el Estado moderno, de tal suerte que lo que surge es una desinstitucionalización de los poderes establecidos y la materialización de un poder multiforme y multicolor.

La emergencia de las nuevas ciudadanías se mantienen con rigor en el plano nacional como internacional teniendo visibilización en la era de la globalización con apuestas renovadoras y con objetivos que integran intereses de todo orden, sin distingo de clases y bajo ópticas matizadas que responden a un constructo cultural que se asoma con fuerza y determinación. Ya decía Weber que “la política consiste en una dura y prolongada penetración a través de tenaces resistencias, lo que requiere simultáneamente de pasión y mesura (…) que en este mundo no se consigue nunca lo posible si no se intenta lo imposible una y otra vez” (1979: 178), a través de la “lucha social” (Foucault, 1984: 91).

Es por ello que el objetivo de este artículo es poder comprender el pensamiento de Álvaro B. Márquez-Fernández, desde los principios filosóficos y epistemológicos de la teoría antihegemónica latinoamericana, la conciencia crítica y la praxis emancipadora de los sujetos, quienes se develan, se revelan, se resisten y emergen ante el poder neoliberal enraizado en América Latina en la era de la globalización. Todo ello implica una reflexión sobre la crisis de la ciudadanía liberal instalada desde la Revolución Francesa, la importancia y relevancia de las nuevas ciudadanías, que adquieren la connotación y representación social de movimientos sociales emergentes con poder social e intercultural en nuevos escenarios de acción y participación pública.


El ocaso de la ciudadanía liberal en la era de globalización neoliberal


Para Álvaro B. Márquez-Fernández “subsanar estas crisis de la ciudadanía liberal en la sociedad moderna implica todo un proyecto de reconstrucción de la política que exige una compleja crítica teórica a los fundamentos positivistas del Estado” (2018: 72), ya que desde el punto de vista del liberalismo contemporáneo o el neoliberalismo de siglo XXI el crecimiento económico está por encima del desarrollo social de los pueblos, en un exigente camino por la expansión y la mundialización del libre comercio y el libre mercado inter-continental, el cual intensifica el autogobierno y la lógica de acumulación-monopolización-explotación, donde:


  1. la fuerza de trabajo o fuerza productiva adquiere la connotación de mercancía

  2. la acumulación no revierte sobre el trabajador y da lugar a la ganancia del empresario

  3. la monopolización, como fin último, busca la posesión exclusiva de la fabricación o la comercialización de un producto o servicio en el orden nacional e inter-continental en un contexto de competencia desleal.

Es por ello que el poderío transnacional de la globalización no es neutro, tiene una intención e identidad: la racionalidad del mercado (Márquez-Fernández, 2006), que impone su lógica transaccional y mercantil, sus ideas, sus rituales y sus valores, afectando un innumerable de actividades culturales y societales, comercializando todo y bombardeando a la sociedad con conceptos como competitividad, crecimiento económico o mercado, asociados a la idea de progreso, desarrollo y crecimiento impuestos por el sistema económico capitalista occidental en vigor, donde el capital es esencial.

Es así como la era de la globalización neoliberal está generando una "cultura" de identidades adaptativas, en plena conciliación y equilibrio con el modelo societal de un Estado que ha abandonado su rol asistencialista, por el de gestor en los mercados de capitales internacionales (Márquez-Fernández, 2006), que transforman la cultura, a través de la unificación neoliberal, sinónimo de uniformización de conductas, deseos, valores, representaciones, creencias, tradiciones, etc., continuamente inducidas por los sistemas de intercambios y de consumo, principal ley de la competencia y de la supervivencia depredadora del capitalismo postindustrial (Márquez-Fe